Las sesiones de sexualidad son entrenamientos de alto compromiso humano, confianza y seguridad.
Los antecedentes de estos entrenamientos se hallan en el abrazo compasivo, la expresión corporal nudista, la llamada expresión interactiva y el masaje sensitivo, y desde otras culturas por ejemplo las geishas japonesas, el budismo tibetano de los Lamas y el Tantra Rojo, tanto como el paradigma de liberación sexual de los ´60, las meditaciones dinámicas de Osho.
Y en lo que respecta a la apertura cultural y el horizonte de visibilidad de “alter”estereotipos sensuales son reconocidos antecedentes los shows como Madonna, Boy George, etc o la lucidez de personalidades que han luchado por la no discriminación, por citar un pionero Oscar Wilde, o personas del deporte y la vida pública que se presentan con su pareja amorosa desafiando la concepción hegemonica, tal la actitud de Martina Navratilova, etc.
Nos debemos tambien a los aportes de conocimientos médicos de sexología y la evolución psicosocial respecto a la salud sexual y reproductiva.
A este respecto, la higiene y salud corporal, tanto en la sanidad de la piel, ojos, boca, bulbas y pene, como el control y tratamiento de toda enfermedad infecto contagiosa son requisito indispensable antes de tomar una sesión grupal o individual.
Las sesiones son personalizadas y absolutamente confidenciales. Comienzan por sincerar las motivaciones, fantasías y vivencias que movilizan las dimensiones sexuales conocidas por la propia persona.
También se originan en el recuerdo de vivencias traumáticas, la falta de buena relación con la pareja o sentimientos no placenteros hacia sí mismo. O bien en perversiones o fantasías irrealizables como la pedofilia, etc, o en rasgos que la persona desea y repugna a la vez en la dominación, el fetichismo, el sadismo y el masoquismo humillante.
Del mismo modo las disfunciones, como la eyaculación precoz, falta de motivación, erección parcial o impotencia son fuentes de consulta.
También se motivan en la necesidad, y a veces el temor, de explorar una nueva orientación sexual y el intentar una primer experiencia gratificante y segura, libre de prejuicios y con contención afectiva, explorando paso a paso la nueva sensibilidad e integrando el afecto al placer.
En el intento de explorar la llamada “homosexualidad” la calidad de la primer vivencia es basal para un desarrollo pleno posterior. Dentro de este marco el participante va tomando seguridad y autoconfianza para satisfacer nuevos apetitos y goces integradamente con su personalidad histórica.
Muchas personas intentan el reencuentro de sentimientos de afecto y amor con el sexo, separación que les ha producido un vacío carente de gozo y plenitud.
A veces también las consultas se originan en adicciones dentro de las que la compulsión sexual se entremezcla con los demás alteradores del estado anímico, compulsión de la que la persona hecha mano al caer presa de emociones autodesvalorizadoras, depresivas, de tristeza o soledad.
Los conflictos sentimentales y afectivos, la disconformidad con la estética corporal, la discriminación social, y la inercia de autorepresiones disparan también la asistencia mediante recomposición del campo sensual y sexual personal.
Y en otro polo muy sugestivo, hallamos como fuente una auténtica búsqueda de profunda integridad corporal, espiritualidad y mística, que llevan hacia el éxtasis tántrico.
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martes, 1 de diciembre de 2009
CAPACIDAD DEL ENTRENADOR
Realizar en adultos una contención piel a piel de los procesos de desarrollo de la sexualidad humana es una tarea sumamente compleja y ardua. Aún la sociedad argentina, y sin decir palabra sobre la hipocresía reinante, se incomoda con el libre uso de los términos nudismo, gay, lésbico y sexual!.
Cuando en los mailings se utilizan estas palabras producen efectos de desconcierto, irritación, falso pudor, paranoia y hasta vergüenza con el sólo pensamiento de si compañeros de trabajo o familiares leyeran el mensaje de invitación a un taller.
Sostener una propuesta como los entrenamientos en sexualidad, desde un nudismo opcional, contacto y prácticas corporales, es una tarea que requiere coraje y convicción.
El entrenador en sexualidad es una persona que ha logrado seguridad, un pensamiento desprejuiciado, la capacidad de empalizar y escuchar profundamente el lenguaje corporal y sexual, y a la vez focalizarse en la vivencia de la otra persona sin mezclar sus preferencias personales.
Gracias al entrenamiento en el contacto con múltiples personalidades y formas de manifestación de la sexualidad, el entrenador puede sostener un contexto personal en la sesión compatible con personas que recién conoce y de un modo abierto, sincero y contenedor para participar en una interacción sensorial, sensual y sexual genuina.
El límite en la relación durante una sesión, en general, es el coito genital, ese límite en realidad depende del modo existencial en que ambas personas viven su intimidad corporal como para compartir el contacto, roces, caricias, abrazos y erotizaciones orientados hacia el entrenamiento de la plenitud sexual.
Entrenar la sexualidad es creatividad, no es el actuar genitalmente de un modo conocido o predeterminado, aunque si ello ocurre es muy útil para darnos cuenta de la propia y simple mecanicidad en el “uso” del cuerpo.
Entrenar la sexualidad es generar lenguaje y renovar la conciencia del propio goce, no es descargar un orgasmo o una eyaculación para sentirse aliviado de una necesidad orgánica o psicológica. Y si el orgasmo ocurre motivado en la nueva exploración es un placer valioso y bienvenido.
Cuando entrenamos la sexualidad vamos por más éxtasis, explorando áreas desconocidas de nosotros mismos y de las múltiples formas de conciencia que despiertan en la comunicación piel humana a piel humana.
Ello significa reconocer ampliamente el feedback que sucede en la relación, sin ajustarse a patrones o modelos estandarizados de sexualidad.
La relación particular de entrenamiento entre ambas personas es un todo en sí misma y merece un profundo respeto y dedicación.
Cuando en los mailings se utilizan estas palabras producen efectos de desconcierto, irritación, falso pudor, paranoia y hasta vergüenza con el sólo pensamiento de si compañeros de trabajo o familiares leyeran el mensaje de invitación a un taller.
Sostener una propuesta como los entrenamientos en sexualidad, desde un nudismo opcional, contacto y prácticas corporales, es una tarea que requiere coraje y convicción.
El entrenador en sexualidad es una persona que ha logrado seguridad, un pensamiento desprejuiciado, la capacidad de empalizar y escuchar profundamente el lenguaje corporal y sexual, y a la vez focalizarse en la vivencia de la otra persona sin mezclar sus preferencias personales.
Gracias al entrenamiento en el contacto con múltiples personalidades y formas de manifestación de la sexualidad, el entrenador puede sostener un contexto personal en la sesión compatible con personas que recién conoce y de un modo abierto, sincero y contenedor para participar en una interacción sensorial, sensual y sexual genuina.
El límite en la relación durante una sesión, en general, es el coito genital, ese límite en realidad depende del modo existencial en que ambas personas viven su intimidad corporal como para compartir el contacto, roces, caricias, abrazos y erotizaciones orientados hacia el entrenamiento de la plenitud sexual.
Entrenar la sexualidad es creatividad, no es el actuar genitalmente de un modo conocido o predeterminado, aunque si ello ocurre es muy útil para darnos cuenta de la propia y simple mecanicidad en el “uso” del cuerpo.
Entrenar la sexualidad es generar lenguaje y renovar la conciencia del propio goce, no es descargar un orgasmo o una eyaculación para sentirse aliviado de una necesidad orgánica o psicológica. Y si el orgasmo ocurre motivado en la nueva exploración es un placer valioso y bienvenido.
Cuando entrenamos la sexualidad vamos por más éxtasis, explorando áreas desconocidas de nosotros mismos y de las múltiples formas de conciencia que despiertan en la comunicación piel humana a piel humana.
Ello significa reconocer ampliamente el feedback que sucede en la relación, sin ajustarse a patrones o modelos estandarizados de sexualidad.
La relación particular de entrenamiento entre ambas personas es un todo en sí misma y merece un profundo respeto y dedicación.
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ENTRENAMIENTOS GRUPALES y TALLERES
Los protocolos generales para los talleres contienen los mismos principios que en las sesiones individuales, sólo que en vez de focalizarnos en lo que ocurre en cada persona como centro de atención y diseño de las prácticas, NOS FOCALIZAMOS en la DINAMICA del GRUPO que se ha constituido para cada encuentro.
Es decir, el desarrollo se estimula hacia los procesos relacionales entre las personas, y las vivencias internas compartidas por cada participante son contextualizadas en el grupo. En cambio las sesiones individuales se enfocan al sentir de la persona descubierto en su propia clave personal.
Del mismo modo la secuencia de actos externos facilitan el proceso de generar comunicaciones eficaces entre los miembros del grupo (comunicaciones corporales y lingüísticas):
Se inicia habilitando las duchas a quienes las necesiten antes de entrar en contacto con el otro.
Se sigue un momento de camaradería en que nos presentamos y comentamos nuestras vivencias de sexualidad más recientes, expectativas respecto al taller y objetivos de desarrollo sexual personal. Durante este diálogo entrenamos la escucha activa y otras variables de comunicación y empatía, hacemos reflexiones y preguntas que descubren los aspectos sexuales de nuestras personalidades.
Luego se siguen una serie de prácticas de contacto, rol plays, actualización de fantasías y erotismos. Las vivencias se verbalizan en el compartir del grupo en cada cambio de práctica y se finaliza con una gran confraternización del contacto
Duchas rápidas para los que requieren.
La evolución del desarrollo de la sexualidad es un proceso gradual y lento, con sucesivos darnos cuenta, tomas de conciencia y liberación de nudos y bloqueos, por lo cual es un proceso continuo que mirado con lupa tiene saltos como escalones. Un proceso análogo a la comprensión de nuevos paradigmas.
En los grupos, los talleres iniciales se dedican a un reconocimiento de la sensualidad y goce en todo el cuerpo, tanto en la piel como en los órganos internos, y a medida que se da la permanencia y el compartir de las personas se inicia el proceso de desarrollo de la intimidad, la confianza y la entrega que van habilitando nuevos y mas profundos entrenamientos, donde el compromiso genital adquiere también relevancia.
Los entrenamientos de sexualidad tienen una variante metodológica muy notable que son los TALLERES DE SEXUALIDAD NEOTANTRICA, en los primeros nos focalizamos en múltiples experiencias sensitivas, eroticas y relacionales y a partir de ellas generamos conciencia y lenguaje reflexivamente, nos enriquecemos siendo y gozando en el cuerpo por el valor del placer en sí mismo. Es decir desbloqueamos la vivencia del placer. La fórmula es ----socializo mis impulsos sexuales y fantasías+me doy cuenta al compartirlos+el cuerpo libera tensión y genera placer +vuelvo a socializar----
En los talleres neotántricos partimos de la atención conciente y buceamos en fenómenos sutiles de nuestra “energía” o vivencia interna corporal, para realizar múltiples focos de conciencia conjuntamente con los planos vivenciales que vamos reclutando en el contemplativo recorrido de nuestro ser estimulado por los compañeros. El goce es extático, independiente de si nos identificamos con las sensaciones, realizamos una presencia continua del ser en el goce. Entonces la presencia del ser conciente en el placer mismo crea un feedback --- goce de ser conciente+goce sexual+goce de ser más conciente+más goce sexual--- que genera energía y es capaz de liberar el éxtasis.
Es decir, el desarrollo se estimula hacia los procesos relacionales entre las personas, y las vivencias internas compartidas por cada participante son contextualizadas en el grupo. En cambio las sesiones individuales se enfocan al sentir de la persona descubierto en su propia clave personal.
Del mismo modo la secuencia de actos externos facilitan el proceso de generar comunicaciones eficaces entre los miembros del grupo (comunicaciones corporales y lingüísticas):
Se inicia habilitando las duchas a quienes las necesiten antes de entrar en contacto con el otro.
Se sigue un momento de camaradería en que nos presentamos y comentamos nuestras vivencias de sexualidad más recientes, expectativas respecto al taller y objetivos de desarrollo sexual personal. Durante este diálogo entrenamos la escucha activa y otras variables de comunicación y empatía, hacemos reflexiones y preguntas que descubren los aspectos sexuales de nuestras personalidades.
Luego se siguen una serie de prácticas de contacto, rol plays, actualización de fantasías y erotismos. Las vivencias se verbalizan en el compartir del grupo en cada cambio de práctica y se finaliza con una gran confraternización del contacto
Duchas rápidas para los que requieren.
La evolución del desarrollo de la sexualidad es un proceso gradual y lento, con sucesivos darnos cuenta, tomas de conciencia y liberación de nudos y bloqueos, por lo cual es un proceso continuo que mirado con lupa tiene saltos como escalones. Un proceso análogo a la comprensión de nuevos paradigmas.
En los grupos, los talleres iniciales se dedican a un reconocimiento de la sensualidad y goce en todo el cuerpo, tanto en la piel como en los órganos internos, y a medida que se da la permanencia y el compartir de las personas se inicia el proceso de desarrollo de la intimidad, la confianza y la entrega que van habilitando nuevos y mas profundos entrenamientos, donde el compromiso genital adquiere también relevancia.
Los entrenamientos de sexualidad tienen una variante metodológica muy notable que son los TALLERES DE SEXUALIDAD NEOTANTRICA, en los primeros nos focalizamos en múltiples experiencias sensitivas, eroticas y relacionales y a partir de ellas generamos conciencia y lenguaje reflexivamente, nos enriquecemos siendo y gozando en el cuerpo por el valor del placer en sí mismo. Es decir desbloqueamos la vivencia del placer. La fórmula es ----socializo mis impulsos sexuales y fantasías+me doy cuenta al compartirlos+el cuerpo libera tensión y genera placer +vuelvo a socializar----
En los talleres neotántricos partimos de la atención conciente y buceamos en fenómenos sutiles de nuestra “energía” o vivencia interna corporal, para realizar múltiples focos de conciencia conjuntamente con los planos vivenciales que vamos reclutando en el contemplativo recorrido de nuestro ser estimulado por los compañeros. El goce es extático, independiente de si nos identificamos con las sensaciones, realizamos una presencia continua del ser en el goce. Entonces la presencia del ser conciente en el placer mismo crea un feedback --- goce de ser conciente+goce sexual+goce de ser más conciente+más goce sexual--- que genera energía y es capaz de liberar el éxtasis.
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lunes, 11 de agosto de 2008
GOCE INTRACORPORAL, ORGASMOS
La participación orgánica en la sexualidad es crucial, las suaves caricias, las presiones justas en el contacto y las presiones musculares, los chupeteos y sexo oral en áreas especialmente sensibles de la piel, inclusive de zonas erógenas, de mucosas, la relajación departes del cuerpo que habilitan la movilización pasiva de articulaciones, las posturas cómodas tanto para el sistema músculoesquelético como para los órganos internos, la redistribución del flujo sanguíneo hacia zonas genitales, labios, ano y dedos, las pausas en la respiración, las ondulaciones orgásmicas del cuerpo...
Todo ello expresa que la sexualidad no sólo se vive en la piel sino fundamentalmente en el interior profundo del cuerpo, entre fascias musculares, articulaciones y vainas tendinosas, en serosas de cavidades de órganos, en pulsaciones rítmicas de músculos autónomos y viscerales, en el ritmo del jadeo de nuestro torax...
En definitiva nuestro cuerpo crea la realidad a partir de las sensaciones vagas, difusas y totales que sentimos en el universo orgánico, realidad perfecta y plena que globalmente llamamos goce sexual, y cuyas sensaciones son grandiosamente más complejas que las sensaciones en la superficie de la piel.
Sobre esta base preconciente de representaciones kinestésicas, las fantasías, símbolos pensantes y lenguaje encuentran su referente.
El goce genital en cambio, es una focalización del disfrute en la piel y mucosa y la turgencia de los órganos genitales tanto femeninos como masculinos, una sensación muy intensa con un foco claro y constante en una pequeña región del cuerpo, muchas veces acompañada por imágenes visuales y sonoridad rudimentaria.
Las sensaciones exquisitas que provienen de la piel y mucosas durante los movimientos masturbatorios y coitales pueden generar una cascada de sensaciones por todo el cuerpo y originar descargas glandulares llamadas orgasmos, y así también atraer la creación perceptiva al organizar representaciones fragmentadas y supletorias del todo corporal, fragmentaciones a las que en psicología clásica se llama “el objeto sexual”.
Pero la riqueza y profundidad sexual escapa a esta pequeña concepción objetal parcial y utilitaria del propio cuerpo y la pareja.
En realidad la plenitud sensual y erótica se realiza en múltiples focos que disuelven por un momento toda realidad concebida y se recrea una realidad sentida en lo profundo de la vida corporal, mucho más allá de la propia identidad.
A decir verdad es una suspensión de nuestras creencias y fantasías, del tiempo y la focalización erótica, de la conciencia del yo vivo.
Pervive entonces el espacio originario desde donde nos socializamos, la cualidad crudamente humana del ser cuerpo y la realización en y con él.
Este cuerpo originario que suministra el fluir sensacional, manifiesta su intensidad al "apagarse" el bullicio del sobrenadante de neuronas dedicadas a la adaptación social, esto es se libera el inmenso redireccionamiento hacia el pensamiento de nuestra actualidad viviente y la corteza cerebral se armoniza o suspende la recreación de intertextos simbólicos de cada emergente orgánico.
El orgasmo sostiene hormonalmente el "desenchufe cortical" en diversas regiones cerebrales, la plenitud orgásmica se alcanza en el "apagado total" del ciclo del pensamiento y emerge la vivencia corporal trascendente, total, intraorgánica humana.
Luego, la corteza cerebral reanuda su función y resignificamos el orgasmo vivido, matizando sensaciones y símbolos en nuestra identidad histórica y la propia imagen corporal, que ha sido formada y entrenada en el contacto cotidiano en sociedad... A esta altura, ya pasó el extasis.
Las formas de control personal, sea por traumas, estados anímicos o ideologías sociales, generan orgasmos fragmentarios y goces parciales de la realidad sexual humana.
Dentro de estas ideologías limitantes e impuestas agresivamente se hallan las identidades irreflexivas de género, grabadas coactivamente en la infancia y que alteran a más del 90% de las personas.
La sexualidad conocida masivamente es un tenue espectro de la profunda realidad sexual de nuestra especie, y técnicamente, muy pocas personas conocen el orgasmo pleno. Ni mencionar llegar al multiorgasmo como horizonte accesible o gozo posible para infinidad de generaciones de hombres y mujeres modernos.
El estrés y la identidad personal que domina y controla, son dos de las herramientas modernas de sometimiento de la humanidad a las instituciones que regulan la producción de riqueza, y de la población que la produce.
Olvidar el orgasmo genuino y elemental es una estrategia de disciplinamiento de los cuerpos desde la temprana infancia.
Visto socialmente la falta de goce orgásmico es Una tragedia... y también una gran oportunidad que se abre en este momento de la civilización occidental.
Todo ello expresa que la sexualidad no sólo se vive en la piel sino fundamentalmente en el interior profundo del cuerpo, entre fascias musculares, articulaciones y vainas tendinosas, en serosas de cavidades de órganos, en pulsaciones rítmicas de músculos autónomos y viscerales, en el ritmo del jadeo de nuestro torax...
En definitiva nuestro cuerpo crea la realidad a partir de las sensaciones vagas, difusas y totales que sentimos en el universo orgánico, realidad perfecta y plena que globalmente llamamos goce sexual, y cuyas sensaciones son grandiosamente más complejas que las sensaciones en la superficie de la piel.
Sobre esta base preconciente de representaciones kinestésicas, las fantasías, símbolos pensantes y lenguaje encuentran su referente.
El goce genital en cambio, es una focalización del disfrute en la piel y mucosa y la turgencia de los órganos genitales tanto femeninos como masculinos, una sensación muy intensa con un foco claro y constante en una pequeña región del cuerpo, muchas veces acompañada por imágenes visuales y sonoridad rudimentaria.
Las sensaciones exquisitas que provienen de la piel y mucosas durante los movimientos masturbatorios y coitales pueden generar una cascada de sensaciones por todo el cuerpo y originar descargas glandulares llamadas orgasmos, y así también atraer la creación perceptiva al organizar representaciones fragmentadas y supletorias del todo corporal, fragmentaciones a las que en psicología clásica se llama “el objeto sexual”.
Pero la riqueza y profundidad sexual escapa a esta pequeña concepción objetal parcial y utilitaria del propio cuerpo y la pareja.
En realidad la plenitud sensual y erótica se realiza en múltiples focos que disuelven por un momento toda realidad concebida y se recrea una realidad sentida en lo profundo de la vida corporal, mucho más allá de la propia identidad.
A decir verdad es una suspensión de nuestras creencias y fantasías, del tiempo y la focalización erótica, de la conciencia del yo vivo.
Pervive entonces el espacio originario desde donde nos socializamos, la cualidad crudamente humana del ser cuerpo y la realización en y con él.
Este cuerpo originario que suministra el fluir sensacional, manifiesta su intensidad al "apagarse" el bullicio del sobrenadante de neuronas dedicadas a la adaptación social, esto es se libera el inmenso redireccionamiento hacia el pensamiento de nuestra actualidad viviente y la corteza cerebral se armoniza o suspende la recreación de intertextos simbólicos de cada emergente orgánico.
El orgasmo sostiene hormonalmente el "desenchufe cortical" en diversas regiones cerebrales, la plenitud orgásmica se alcanza en el "apagado total" del ciclo del pensamiento y emerge la vivencia corporal trascendente, total, intraorgánica humana.
Luego, la corteza cerebral reanuda su función y resignificamos el orgasmo vivido, matizando sensaciones y símbolos en nuestra identidad histórica y la propia imagen corporal, que ha sido formada y entrenada en el contacto cotidiano en sociedad... A esta altura, ya pasó el extasis.
Las formas de control personal, sea por traumas, estados anímicos o ideologías sociales, generan orgasmos fragmentarios y goces parciales de la realidad sexual humana.
Dentro de estas ideologías limitantes e impuestas agresivamente se hallan las identidades irreflexivas de género, grabadas coactivamente en la infancia y que alteran a más del 90% de las personas.
La sexualidad conocida masivamente es un tenue espectro de la profunda realidad sexual de nuestra especie, y técnicamente, muy pocas personas conocen el orgasmo pleno. Ni mencionar llegar al multiorgasmo como horizonte accesible o gozo posible para infinidad de generaciones de hombres y mujeres modernos.
El estrés y la identidad personal que domina y controla, son dos de las herramientas modernas de sometimiento de la humanidad a las instituciones que regulan la producción de riqueza, y de la población que la produce.
Olvidar el orgasmo genuino y elemental es una estrategia de disciplinamiento de los cuerpos desde la temprana infancia.
Visto socialmente la falta de goce orgásmico es Una tragedia... y también una gran oportunidad que se abre en este momento de la civilización occidental.
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MULTIORGASMOS
La diferencia para provocar una eyaculación, un orgasmo, y un multiorgasmo se genera sobre todo en el campo mental que rodea el gozo sensitivo, y que en definitiva proviene de los usos culturales con que se instrumentaliza el cuerpo.
En el orgasmo simple, el placer se fragmenta en imágenes y sensaciones locales, en el orgasmo múltiple la psique entra en trance contemplativo de un cuerpo que en segundos se libera de la ideología y genera un correlato perceptivo de la totalidad corporal habilitando un feedback estimulante de sensaciones, de cascadas de sensibilidades interoceptivas mayormente. La exterocepción sólo añade leña al fuego que ya arde consumiendo el todo corporal.
Los movimientos ondulantes generan sensaciones voluptuosas amplificadas en percepciones fantásticas, que se reflejan en nuevas ondulaciones autónomas que recorren el cuerpo armónicamente reclutando más y más inervaciones sensitivas... y otra vez el gozo se funde con las imagenes, voces y representaciones táctiles que estimulan la motricidad en un proceso retroalimentado.
A diferencia del goce genital, el goce global del cuerpo es el trampolín para el multiorgasmo, tanto en el macho como en la hembra, y en los otros sexos humanos (hermafroditismo, asexualidad, etc).
Para los que vivimos en este mundo globalizado, originado en políticas de control social que manipulan nuestro lenguaje interior (esto es las orientaciones sexuales, el disfrute corporal en la infancia, el tiempo y forma de ocio y descanso, el modelo o imagen personal, y el estrés ciudadano) gozar del mayor potencial de nuestro cuerpo requiere ENTRENAMIENTOS continuos y profundos sobre la propia identidad.
En el orgasmo simple, el placer se fragmenta en imágenes y sensaciones locales, en el orgasmo múltiple la psique entra en trance contemplativo de un cuerpo que en segundos se libera de la ideología y genera un correlato perceptivo de la totalidad corporal habilitando un feedback estimulante de sensaciones, de cascadas de sensibilidades interoceptivas mayormente. La exterocepción sólo añade leña al fuego que ya arde consumiendo el todo corporal.
Los movimientos ondulantes generan sensaciones voluptuosas amplificadas en percepciones fantásticas, que se reflejan en nuevas ondulaciones autónomas que recorren el cuerpo armónicamente reclutando más y más inervaciones sensitivas... y otra vez el gozo se funde con las imagenes, voces y representaciones táctiles que estimulan la motricidad en un proceso retroalimentado.
A diferencia del goce genital, el goce global del cuerpo es el trampolín para el multiorgasmo, tanto en el macho como en la hembra, y en los otros sexos humanos (hermafroditismo, asexualidad, etc).
Para los que vivimos en este mundo globalizado, originado en políticas de control social que manipulan nuestro lenguaje interior (esto es las orientaciones sexuales, el disfrute corporal en la infancia, el tiempo y forma de ocio y descanso, el modelo o imagen personal, y el estrés ciudadano) gozar del mayor potencial de nuestro cuerpo requiere ENTRENAMIENTOS continuos y profundos sobre la propia identidad.
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